Listening: See the Sun by Dido from the album Life for Rent
El uso de las mayúsculas siempre me ha sorprendido, en particular cuando uno piensa en términos de Ideas o Conceptos más grandes que las mismas palabras.
Platón, el primer cineasta, nos regaló la Alegoría de la Caverna, y los ingleses lo volvieron experiencia a través de las mayúsculas, diferenciando omigod de God, y haciendo que títulos como The Ghost and the Darkness sea un título imponente (aunque la película no lo sea).
En español se pierde la sutileza de un In the Beginning respecto a un at the beginning of the meeting.
Eso lo tenía claro casi 20 años atrás cuando pensé la idea de las Ciudades, en términos que surgieron de la lectura de una revista de ciencia ficción argentina, que compré en mi viaje de estudio, de como el acercamiento latinoamericano a la fantasía no podía ser la simple imitación de la cf anglosajona, no era cosa de cambiar New York con Santiago o Buenos Aires, había que hacerlo desde una óptica tercermundista. Asimov puede escribir la Fundación y darles ese espiritú de destino manifiesto, por que mal que mal, el vivió casi toda su vida en los estados juntos, y el norteamericano medio tiene incluido en su chip la idea de estar predestinados a portar las banderas del Bien, en la eterna batalla contra el Mal.
En esos tiempos, bastante más comunista que hoy ;-) (lógico, estaba en los 18, ahora cerca de los 40 en los términos del refrán francés), la idea de las Ciudades era una alternativa para representar el punto en que el primer mundo deja de interesarse en la periferia, para ver su propio ombligo, y simplemente construye muros para separnos, de imaginar el futuro desde una perspectiva más propia de un continente donde efectivamente pueden llover vacas y los Aurelianos Buendía recuerdan frente al pelotón de fusilamiento la primera vez que lo llevaron a conocer el hielo.
O, en términos más actuales, la extrañeza de un mundo que sigue las series gringas como si estuviera allá, pero al mismo tiempo, sufre con los Transantiago, las manifestaciones de los pinguinos y la señora de la mesa.
En otras palabras, las Ciudades eran una postura, ¿y si ya no somos interesantes? ¿Si ya no les importamos a los que realmente importan?, aunque sea sólo en términos de riqueza y poder.
Bueno, junto con las Ciudades viene el Miedo. En un principio la idea era simple, aunque no les interesamos, se preocupan de destruir cualquier agrupación que supere cierto número. Contradicción inicial, si no les interesamos, ¿para que Vigilarnos? Bueno, allí cabía el Miedo.
Pero, ¿y si somos realmente hormigas? Si después de la Destrucción viene el ignorarnos, por que la verdad es que estamos tan lejos de poder interferir con sus vidas, que realmente no vale la pena gastar tiempo en nosotros.
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